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miércoles, 20 de octubre de 2010

Verdad/mentira

Literato, historiador, bibliotecario y archivista

Por medio del presente escrito voy a tratar de tener una aproximación acerca de los hábitos de la cultura occidental que he advertido, existen en el camino hacia la institucionalización de la mentira como valor cívico. Voy a tratar de establecer que el testimonio está vacío del contenido que alguna vez le dio valor, como formador de “verdades” incuestionables. Cómo los dogmas son la base de la educación, y su aporte al desarrollo constante de las eternas mentiras; de la memoria y del olvido.

El texto que pretende describir el hilo de acontecimientos, que tradicionalmente conocemos como Historia - aquellos escritos que narran el desarrollo de la especie humana, y que para algunos “historiadores” serían los fundamentos para comprender el destino de las “culturas” abordadas -, está repleto de información obtenida de “documentos”, que dan por resultado en la mayoría de los casos, una crónica documentaria o “inventario insípido”, que por momentos resulta tan dudosa como la que ha sido escrita por quienes están al servicio del desarrollo de determinados sistemas políticos, económicos y con específicos propósitos ya sean éstos étnicos, religiosos.

En ambos casos, no tienen la posibilidad de escapar a la temporalidad del que escribe. No hay forma alguna que el historiador logre romper el lazo con su tiempo, todo lo contrario a lo que le sucede al escritor, que intencionadamente se vanagloria de su capacidad de “mentir” en sus creaciones, que en contados casos le otorgan “inmortalidad”, al menos en el vasto periodo de su “cultura”.

La “verdad” de los acontecimientos del pasado, según dicen, está guardada en archivos (ciertos lugares despojados, donde algunas personas trabajan arrumbando) que están repletos de documentos que generalmente han sido redactados por los peores escriptores: los litigantes, los escribanos, los leguleyos. A esta falencia se le suele agregar la de ciertos historiadores que no pueden siquiera explicar lo que han leído y reducen su tarea a transcribir, con lo cual sólo están trayendo a la imprenta al documento mismo. El exceso del “celo profesional”, aportado por aquella opinión que arrastró a todas las disciplinas hacia el campo de lo “científico”, es posiblemente la causante de que, en algún momento, fuese necesaria la búsqueda de un buen cuentista que hiciese la lectura menos árida. Es probable que allí se encuentre la razón de esa caprichosa necesidad que nos ha atraído por la mano de la aviesa interpretación - lo cual ha teñido de olvidos, de remembranzas, y de injusticia a la Historia -, a la aparición de esos escritos que los editores han especulativamente denominado “novela histórica”, y los encargados de educar a los párvulos llaman manuales, que no son otra cosa que una sórdida verdad.

El dulce sabor de lo así narrado ingresa con facilidad en las inocentes mentalidades aniñadas. Veo con muy grande pena que cada día se puede constatar que son más numerosos los casos en que las personas en la llamada edad adulta todavía no han logrado superar la instancia de leer en voz alta.

La mentira teñida de identidad, con el correspondiente “color local” facilita la tarea del docente, como lo hicieron con maestría los sucesivos homéridas que se encargaron de recitar las leyendas de sus héroes y sus dioses.

Desde algún punto de vista, asaz caprichoso, se ha producido una vuelta a la actitud de los sumisos oyentes, que endulzaban sus oídos con los cantos de aquellos “rapsodas” más elocuentes y de elevadas prácticas poéticas; con la extrema diferencia que, por la simpleza en que hoy día se aplica el idioma para expresarse, es improbable que algo parecido suceda, dadas las predilecciones hacia el desatino y la liviandad de pensamiento. En el caso de éste existir ya que actualmente solo podría darse algo parecido, en el caso que el oyente tuviese cierta capacidad para apreciar la belleza de la poesía, lo cual, es poco probable.

La formación del historiador y la verdad

En alguna ocasión, un testimonio era la aseveración de una prueba y certeza de que tal acontecimiento había sucedido. La Historia estuvo hecha de una sucesión de testimonios, los que correspondían a una descripción de los mismos respondiendo por una parte a hechos ocurridos; los que dependían tanto del criterio del relator como del que había testificado; como del historiador que reúne la información. “¿todo esto no es una historia, la historia es un error que lleva por nombre verdad?” (Michel Foucault. Nietsche y la Genealogía).

Por la otra, se basa en documentos que suponen el resultado de las acciones de los testigos del hecho, reunión de información a veces imparcial acerca de cosas o de cuentas, otras resultantes de careos entre los actores; cuando no falsedades.

Bien puede ser un testimonio la versión de una percepción. De allí que la utilización de las argucias de la ley para efectuar careos entre testimonios y el uso de pruebas, permiten determinar un juicio, un dictamen, un veredicto. Es por eso que el interés despertado en la Historia y lo que llevó a la estructuración de su método, fueron los antecedentes existentes en los procedimientos legales empleados. Algo que ya había comenzado a aplicarse en otras disciplinas que forman el campo de las Ciencias Naturales. Por lo que se pretendía extender el campo de la ciencia al espacio del relato sobre la Historia.

Observando los procedimientos que emplea la justicia, se puede constatar que se utilizan los testimonios de diversos sujetos para comprobar los pareceres acerca de un mismo hecho; se efectúan careos entre los testigos; se aportan pruebas - cosas -, y en base a ese conjunto de aseveraciones, un tribunal, un representante, emite un veredicto basado en leyes que han sido previamente negociadas por sucesivas generaciones (en estas se tiene también en cuenta las reglas del uso y de la costumbre que aportan en el camino del veredicto). Por una parte se determina lo que es verdadero y lo que es falso y por otra se fija un castigo a quien es considerado culpable y a quien ha cometido perjurio.

Los periódicos, los noticieros, ediciones e Internet son canales de legitimación por donde se trasmiten testimonios. Al igual que los Museos con sus colecciones en ciertas formas dispuestas, los circuitos culturales, las exposiciones de arte, son todos canales testimoniales. Son la expresión descarnada del poder imperante, su forma de difusión y expansión comunicativa. Propaganda política directa, que expresa tanto la ideología afín al poder, como otras expresiones que son utilizadas en forma demagógica para dar un ejemplo de pluralidad, de “democracia”, para ingresar dentro del campo de lo “políticamente correcto”.

Todo se miente porque la verdad es una decisión sí plural y posterior. No hay inmediatez en su definición. Por ello es que hay que atreverse a decir lo que sea – si el pensamiento “único” lo permite dentro de la libertad de expresión permitida -. Porque no alcanza el corto periodo de una vida para que las estructuras de legitimación y veridificación establezcan un juicio sobre una oración.

Ha sido importante en la forma y procedimiento adoptado por la justicia, el periodo que algunos entendidos llaman el de la “revolución judicial” acaecida desde que se comenzó, inicialmente con cierta timidez, hasta que tomó una grande importancia, la cacería de brujas. Ello ocurrió a partir de la considerada falsariamente “Edad Media”, en coincidencia con la formación de los “burgos” o ciudades que fueron separándose del poder del señor feudal y del poder omnipresente de la Iglesia. Aún cuando los territorios eran dominados por un monarca, quien tenía a sus representantes, los señores, los reyes mantenían un balance entre sumisión o subordinación al clero. Todavía bajo el poder de la Iglesia Romana unida, la profesión de la fe cristiana no había, en la práctica de ser masivamente acatada, especialmente entre los súbditos más ignorantes, quienes seguían y continuaron mucho tiempo después adorando a dioses paganos. Esto tenía muy preocupados a muchos de los más ricos ciudadanos de los nuevos poblados que pretendían establecer discursos de valor único, tal y como los desarrollaba la Iglesia o la monarquía en sus acotados espacios de integración. El sistema de relaciones sociales debían ser fortificados bajo los nuevos conceptos de libertad económica que necesitaban también de instituciones que a partir de la educación, de la convivencia, de la legislación civil, pudiese desarrollarse sin trabas, como podían ser aquellos individuos remisos a participar del “common sense”. A partir de allí y en connivencia con el poder “celestial”, el terrenal se asocia para tratar de encausar bajo castigos severos a quienes no se adaptaran a las nuevas exigencias de la vida en común. Sin dudas que el poder ciudadano podía estar más cercano a cada uno de sus miembros y contar con cuerpos de vigilancia que podían entonces llegar con mayor precisión y ser abarcativos de los espacios por la nueva clase de comerciantes, de “burgueses”.

La persecución a los vecinos remisos a colaborar y aunar criterios con este nuevo poder en ciernes debía establecerse en forma punitiva. En principio bastaron las normas civiles, pero siempre existían casos aislados a los que no se podía incorporar y o custodiar. No se trataba de determinar insanía, locura, lo cual habría permitido aislar a los diferentes como siempre se había hecho. Existía un problema de adaptación de ciertos “malos vecinos” que las leyes existentes no lograban educar. La consideración de ser individuos heréticos y con claras posesiones diabólicas o tratos con Satán, un medio que provocó mayor temor. En un primer estadio del desarrollo de la cacería, los habitantes del “burgo” tomaron para sí lo que les importaba, que eran las propiedades si las había, desde el otro lado del poder, la Iglesia acompañó con todo su rigor para acabar con aquellos actos paganos que impedían controlar absolutamente a sus fieles.

La combinación de claras necesidades económicas, políticas y religiosas abundaron en los procesos que efectuaron tanto personas individuales, como miembros de las cortes cercanas a los reyes, funcionarios y dignatarios de la Iglesia Católica en los territorios cristianos, y la protestante en los suyos.

Se produjo entonces un sistema de procesamiento mucho más ágil y sin problemas posteriores como la eliminación del efecto “ley del talión”, por el cual quien acusaba y no podía demostrar su acusación podía llegar a ser condenado con la pena que él solicitaba para su acusado. La tortura como medio para obtener la confesión se permitió de forma y como procedimiento natural de la justicia.

El pueblo, los ciudadanos se convirtieron en los aliados permanentes y custodios de unos contra otros hasta extremos de absoluta desconfianza: cualquiera podía ser señalado y llegar a ser culpable del proceso y sufrir todo tipo de vejámenes, perder sus propiedades, y la muerte. Aparecieron profesiones especiales para el desarrollo de los procesos tales como los torturadores, los pinchadores, los verdugos, los abogados.

En particular se castigaba a los extranjeros, a los insociables, a quienes pensaban y actuaban en consecuencia como “otros”, distintos. La ley estableció el principio de proscripción de lo contrario.

El sistema de acusación y defensa se modificó completamente ya que se fue incorporando la figura del letrado defensor y las audiencias con jurado, que terminaron por imponerse a mediados del siglo XIX, particularmente en los países con menor tradición del derecho romano como Inglaterra y sus colonias.

En el caso de España el sistema inquisitorial continuó hasta avanzado el siglo XX con la dictadura de Franco, permitiendo que la cacería de brujas se trasladara directamente a la persecución política y racial.

OSWALD SPENGLER (1880 - 1936): Si lo que llamamos “verdad”, convence a otras personas, no es porque sea la verdad, sino porque ellas pertenecen a una misma cultura. “Transitorio es todo pensamiento, todo dogma, toda ciencia, que dejan de existir tan pronto como se extinguen las almas y los espíritus en cuyos mundos sus “eternas verdades” parecieron necesariamente verdaderas. Transitorios han sido los mundos estelares, que contemplaban los astrónomos del Nilo y del Eufrates; en efecto, eran mundos para aquellos ojos, y los ojos nuestros - también transitorios - son harto diferentes”. Para Spengler no hay ideas con validez universal fuera del círculo a que pertenece la cultura que las ha engendrado.

¿Cuál es el espacio de nuestra cultura? ¿Cuánto tiempo ha durado? ¿Cuánto más va a perdurar? ¿Hasta donde hay que retrotraerse y que mapas incluir para describir ese campo? ¿Nuestra cultura, es la Historia de la Humanidad?, o sólo de la modernidad? Es el espacio de lo escrito? ¿Es lo vivido? ¿Tan transitoria como lo es hoy toda historia?

Así como una cultura determinada establece sus procedimientos para dar legitimidad a sus maestros, quienes guiarán a los niños de acuerdo a una ideología dominante y arcaica, así se establecen los pasos para que los historiadores dejen sus testimonios, los que serán tantos o más conservadores que los de aquellos maestros.

Los libros escritos por unos y otros serán entonces la memoria que no desean andar cargando inútilmente las personas en su diario trajinar. El olvido se apodera de las mentes del sujeto que prefiere disponer de suficiente espacio neuronal para ocuparlo en diversión.

Algo parecido sucede con los discos duros de las computadoras. Allí van a parar gran cantidad de datos que suelen ser allí depositados para mantenerlos en Stand by, hasta que sea necesario, si es que recordamos donde guardamos, bajo que nombre de archivo, aquel dato que en este momento se me ha ocurrido que puede ser útil en la mentira en la que me encuentro trabajando.

El buen escritor se revela entonces como el mejor lector, pero aún más por ser tan organizado como el mejor archivista o bibliotecario, para saber encontrar con rapidez lo que desea encontrar en el momento adecuado. ¡Que embrollo!

La escuela es una institución que tiene por fundamento educar. Esto significa reprimir para encauzar las voluntades bajo un eje de pensamiento único hasta que el individuo obtiene, si es que antes no logró escapar, el molde que lo constituirá en ciudadano, en esclavo de un sistema, que según el grado de eficiencia de la escuela, será tal y como un determinado sistema económico político lo haya preestablecido.

Cuando uno nace, lo hace en un mundo ya establecido, con hábitos y pautas sobre los que no tuvo poder de decisión, por lo que se encuentra en absoluta indefensión. Es más, todos manifestamos un cierto rechazo a lo establecido y nos cuesta aceptar las reglas. Reglas que nos han sido incorporadas con la fuerza de la represión y la tortura ideológica. Como no disponemos de todas las facultades para decidir por nuestra propia cuenta, el mundo ya establecido ha tomado la decisión de instruir y educar a sus hijos de una forma determinada, o sea, para sus únicos propósitos, en esa situación aparecemos y somos educados. En muchos aspectos con la mentira; o con verdades aceptadas como tales por los padres o los educadores, quienes, a su vez ejercen su potestad por el beneplácito de los padres. Así se entiende que sigan pululando revistas de “apoyo” para el estudiante, dond3e aparecen viejas mentiras, ya groseras. Así también se actúa contra los niños cuando se les obliga a tomar decisiones acerca de definiciones ideológicas como las relativas a la religión por ejemplo.

El MANUAL, LOS TEXTOS ÉPICOS, LOS TEXTOS SAGRADOS

La cátedra, que se reconoce como nacida a la sombra de un árbol, ha vuelto a establecerse en un ámbito incontinente. El aula, espacio de localización de la cátedra, se manifiesta hoy como el archivo dinámico de la sociedad.

Las justificaciones científicas con que se aceptan los conceptos en los espacios de abstracción, son características de la forma de evaluar del positivismo. El modo de legitimación del mundo científico, tiene en las facultades el ámbito preciso donde desarrollarse. La calidad “ingenieril” del pensamiento moderno - proyecto -, es una de las principales características de las vanguardias que se apoyaron en esos ámbitos para desarrollar las utopías hoy construidas.

Los espacios que la cátedra hoy abandona, son el resultado de aquellas utopías que preveían un aula para la educación, una clínica para el insano, una urbe para residir. Los espacios de configuración actuales, hacen que todo lugar sea cosmopolita - Mac Luhan tenía razón -, por lo tanto, la nominación de los ámbitos de actividad de las instituciones, está en cambio y se manifiestan constantes contradicciones y ambigüedades. Aunque se pregone una visión plural, el criterio universalista sigue en la práctica social, manifestando al hombre como centro y dominador, y no como integrante.

Todavía los centros geográficos en nuestro tercer mundo, tienen el peso de aquella modernidad decadente. Así como la cátedra dejó el aula, porque ésta fue ocupada por el archivo, la ciudad tiene que dejar espacio a la integración del territorio. La utopía construida - que conocemos como ciudad - , ha dejado de ser la casa. La utopía de hoy - llamada virtualidad -, busca la integración sin pensar en específicos territorios, pues una de sus características es la desmaterialización. Desde allí se intenta definir el nuevo no espacio de permanencia del hombre.

Aquel concepto de “hacer ciudad”, ha dejado de tener vigencia, desde el momento en que se ha visto que las urbes, son en realidad, el resultado del desajuste entre las prácticas de apropiación del espacio de los grupos sociales que las habitan. No son el producto de una abstracción que sólo pudo establecer un loteo, una zonificación. Medidas que se corresponden a hechos materiales que son solo un detalle escenográfico una nostalgia de un patrimonio de la era de la materialidad.

Los rapsodas, como es sabido, cantaban acompañados de tristes sonidos parecidos a una ocarina que eran emitidos por su “aulo”; épicos versos que reproducían distintas anécdotas de la historia de su pueblo. La cultura que conocemos como de Grecia, pero que en realidad era de Atenas, fue el sitio donde se reunieron a aquellos cuentos y leyendas populares, hasta convertirlos en un libro que pudiese ser utilizado para educar a sus hijos en pos del engrandecimiento del orgullo de los ciudadanos. Los estudiosos más serios han aseverado que el encargado de esa tarea fue Pisístrato

Según algunas interpretaciones se ha dicho que en un epigrama que se cree compuesto para una estatua dice: “Pisístrato, grande en el Consejo, el que coleccionó a Homero, antes cantado en fragmentos”. En el relato que hace Cicerón, cuenta que Pisístrato “arregló en el orden actual los libros de Homero, antes confusos”. El bizantino Tzetzes (deformación fonética de Caecius) hace cómica la tradición con varias adiciones y errores; su versión más sobria dice “que Pisístrato realizó esta tarea” auxiliado por el trabajo de cuatro famosos sabios: Cóncilo, Onomácrito de Atenas, Zopiro de Heraclea y Orfeo de Crotona. ¡Desgraciadamente el erudito Cóncilo también es llamado Epicóncilo, y representa, seguramente, “el ciclo épico”, mal leído como un nombre propio! Y toda la comisión tiene cierto aspecto fabuloso y concuerda mejor con la época de los Tolomeos que con el siglo VI. Es, además, notable que en los amplios y detallados recuerdos que poseemos sobre los críticos alejandrinos, principalmente Aristarco, no haya la más mínima referencia a Pisístrato como editor.

Acostumbraba sostenerse que este silencio de los Alejandrinos probaba decisivamente que tal historia no se hallaba en uso en su época. Ha sido, sin embargo, encontrada en una forma menos desarrollada que se remonta al siglo IV antes de Cristo. Era conocido, desde antiguo, que cierto Dieuguidas de Megara acusaba a Pisístaro de haber interpolado en Homero varios versos a favor de Atenas, cargo que, evidentemente, implicaría que el acusador dispuso de medios especiales de cotejar el texto. Wilamowitz ha sido quien ha demostrado que este Deuquidias fue un escritor mucho más antiguo que los Alejandrinos y quien ha explanado su punto de vista. Es una parte de la general venganza literaria que Megara tomó de Atenas después de la caída de ésta en el siglo IV. “Atenas no ha inventado la comedia; fue Megara. Ni tampoco la tragedia; fue Sicione. Atenas no hizo más que falsificar e interpolar”. No está bien aclarado si Deuquidias aceptó la recensión de Pisístrato, como cosa generalmente creída, o si la ideó como mera hipótesis. Parece, sin embargo, demostrado que no pudo haber un texto no ático para probar el aserto. Cuando deseó indicar la versión auténtica tuvo que hacer uso de su propia ingenuidad. Él fue quien inventó la supuesta forma original del pasaje interpolado en B, 671; y acaso fue él quien imaginó la existencia de una edición espartana de Homero por Licurgo: de un texto ¡No contaminado y honradamente copiado por los buenos Dorios! De todos modos la opinión de que Pisístaro interpoló algún tanto a Homero, era corriente antes de la época alejandrina. ¿Por qué Aristarco no la menciona? No podemos decirlo claramente. Es posible que tomase este hecho como admitido por todos, según declara el epigrama. Es cierto, eso sí, que Aristarco, por tal motivo o por otros, desechó la mayor parte de los versos que los modernos eruditos describen como “interpolaciones atenienses”, y el motivo no puede haber sido únicamente interno, puesto que él sostenía la especial opinión de que Homero había sido Ateniense. Finalmente, es un hecho curioso que la afirmación de Cicerón sobre la recensión de Pisístrato parece derivar de un partidario de la escuela de Pérgamo, cuyo fundador, Crates, fue casi el único que resistió con éxito y se opuso a la autoridad de Aristarco. Es completamente posible que el último procurase empequeñecer un método de explanación que gozaba de gran favor en la escuela rival.

Dieuquidias, pues, afirmó que Pisístrato realizó algo en los poemas que dio ocasión a interpolaciones. Pero la mayor parte de los escritores megarenses, según Plutarco (Solón 10), decían que fue Solón quien realizó las interpolaciones; y una tradición muy extendida atribuye a Solón una ley especial sobre la recitación de “Homero” en las fiestas Panateneas. Esta ley, por otra parte se atribuye a Hiparco, en el diálogo seudoplatónico que lleva su nombre – obra no anterior al siglo III. El orador Licurgo lo atribuye simplemente “a nuestros antepasados”, y así se dejó. Cuando una ley se da en alguna ocasión como decretada por Atenas, tiende a ser atribuida a Solón, el gran momoteta. Si Pisístrato e Hiparco se disputaron esta ley especial, es, en parte, por los rumores de tráfico ilegal que van adheridos a la leyenda y, en parte, por ir siempre asociados estos tiranos a las Panateneas.

Pero ¿Qué decía esta ley? Parece claro que la recitación de Homero formaba parte de las solemnidades de la fiesta, y es probable que había para ella un certamen. Sabemos, además, que los poemas eran recitados de un modo particular ¿Pero era por indicación dada en cada verso? Esto es completamente increíble ¿O era comenzando el siguiente donde terminaba el anterior? O, como decide airadamente Diógenes Laercio, ¿dijo acaso la ley es la que indica, queriendo dar a entender que era el paso de un verso siguiente al final del otro, lo que indicaba?

Lo que en primer término resulta, pues, evidente en este asunto, es que existía en Atenas una costumbre que remontaba, a lo más, al siglo V, según la cual los poemas homéricos eran públicamente recitados en un orden prescrito, y que el comienzo de tal costumbre fue atribuido a una decisión pública. Hallamos, además, que en toda la literatura no ateniense hasta Píndaro, “Homero” parece ser imaginado como un autor de mucho mayor número de poemas que los que poseemos – probablemente de todas las epopeyas sobre Troya y Tebas – mientras que en la literatura Atica, desde el siglo V en adelante, es especialmente el autor de la Ilíada y de la Odisea, siendo considerados los otros poemas como de autor dudoso, primero y desconocido, después. Si añadimos que es constante, en todos los autores que hablan de esa recitación panatenaica, que “Homero” únicamente diga relación a la Ilíada y a la Odisea, como cosa corriente, la conclusión inevitable es que únicamente estos dos poemas fueron escogidos para la recitación y que fue únicamente esta recitación lo que les dio su eminente y exclusiva posición como el auténtico Homero.

¿Por qué esa preferencia? Algo puede adivinarse, aunque no mucho. Para comenzar, la comparación general entre el estilo de los poemas desechados y el de los preferidos, evidencia que éstos últimos lo tienen mucho más elaborado y trabajado. Tienen más unidad y son en grado menor cantos sueltos; tienen también mayor interés dramático y más adornos retóricos. Acaso uno solo puede comparárseles, el primero que se indica en la literatura como “de Homero”, la Tebaida; pero la gloria de Tebas era, de todos los asuntos, el que menos pudiese ser públicamente blasonado por los atenienses; Atenas debía rechazar tal asunto con menos vacilaciones, acaso, que Sicione al rechazar el “Homero” que alababa a Argos.

La epopeya ha sido común a los distintos pueblos. En la India está reunida en los grandes poemas denominados Ramayana y Mahabharata, cuya recopilación se atribuye respectivamente a Valmiki y Vyasa. Desde la Edad Media la tradición germánica se describe en Los Nibelungos, la nórdica en las compilaciones llamadas Edda, en Francia la Chanson de Roland, en España el Cantar del Mio Cid.

Semejantes disquisiciones acerca de los libros épicos o religiosos más importantes de la humanidad se han dado en todos los casos. Entre los textos sagrados, La Biblia es uno de los textos más importantes de la humanidad ya que reúne a todos los pueblos cristianos, ya sean o no referenciales a Roma.

La Biblia, es para los creyentes su Sagrada Escritura, consta de los libros canónicos del Viejo y Nuevo Testamento.

El Antiguo Testamento comprende tres grupos de libros: los que forman el Pentateuco o Libro de Moisés (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio), los Históricos y los de los Profetas, relativos a la religión, a la historia, a las instituciones y a las costumbres de los judíos. El Nuevo Testamento comprende los cuatro evangelios, los Hechos de los Apóstoles, las Epístolas y el Apocalipsis o revelación del apóstol San Juan.

Entre las numerosas traducciones de la Biblia es célebre la Versión de los setenta, que revisada por San Jerónimo, constituye la Vulgata; y entre las ediciones más notables figura la Biblia Políglota, publicada en 1528.

La Versión de los Setenta es una traducción griega del Antiguo Testamento, hecha en el reinado de Tolomeo Filadelfo por 72 sabios hebreos; de aquí su nombre. En el siglo IV, traducida la Biblia ya entera del griego al Latín, con arreglo a la versión de Los Setenta, fue retocada por San Jerónimo; y esta traducción es la que se conoce como Vulgata. Los reformadores del siglo XVI la rechazaron, pero el Concilio de Trento decidió en 1546 que fuese considerada como texto verdadero, y que, sin perjuicio de que estuviese permitido estudiar el texto original, sólo ella pudiese ser ofrecida como prueba.

La Biblia Políglota, es una famosa edición de la Biblia, en hebreo, griego, caldeo y latín que, por orden del cardenal Jiménez de Cisneros, se hizo en Alcalá de Henares, y en la cual colaboraron los sabios españoles Alfonso de Zamora, Alfonso de Alcalá, los hermanos Vergara, Hernán Núñez (el Pinciano), Antonio de Nebrija y otros. Acabóse de imprimir en 1517 y se publicó en 1520. Por el lugar de la publicación: Alcalá de Henares, (la antigua Complutum) recibe también el nombre de Biblia Complutense.

Sin dudas se trata de un texto que relata las historias de distintas personas que tienen que ver con una épica al mejor estilo de los relatos de los héroes y sus hazañas. Aquellos que han sido rememorados por la tradición oral y el testimonio de los que acompañaron a los que conocieron y, o, difundieron la palabra del que consideraban un Dios. También es el caso del Corán, cuyo texto es el relato de diversos acontecimientos traducidos en muchos casos en enseñanzas específicas acerca del comportamiento personal y la forma de compartir el camino a emprender en el transcurso de la vida terrenal. La diferencia específica entre el texto épico y el sagrado es que uno sirvió para forjar la identidad de un pueblo, mientras que el otro es una transcripción según distintos métodos de la palabra de un ser superior que dirige las acciones de todos los humanos, por lo tanto es un discurso que tiende a ser único y es la tarea de sus profetas y divulgadores hacerlo comprensible a todos para que abracen la ideología que en ellos se transmite.

La intención es, desde luego, apologética ya que intenta que este instrumento sirva para la evangelización e instrumento de expansión de las creencias de un pueblo para el sometimiento de otros. La expansión imperialista de la ideología profesada no utiliza las armas, ni la violencia física directa, aunque puede estar asociada a una fuerza de choque.

Hay que recordar que las cruzadas fueron un intento violento de recuperación de los valores que se habían perdido tanto en el campo de batalla como en el místico. Luego, las órdenes de clérigos llegaron a disponer de una estructura institucional tan eficiente que fueron el modelo de organización de las modernas fuerzas militares, las que se pusieron en práctica en la reconquista de la península ibérica en el siglo XV. La orden de Loyola fue el modelo de eficiencia para el trabajo y la subordinación a las órdenes y jerarquías, así como al aporte de conocimientos y la postura con respecto al mundo y la forma de hacerlo producir en beneficio y expansión económica, material e ideológica.

En el aspecto específicamente literario, en La Biblia, el Eclesiastés y el Libro de los Proverbios, atribuidos a Salomón pertenecen a un tipo de poesía gnómica – está constituida por máximas que condensan las enseñanzas morales aprendidas por la experiencia -. La descripción de las situaciones y enseñanzas se realiza por medio de alegorías que requieren de un personal especialmente educado o instruido para explicarlo al vulgo; papel que cumplen los sacerdotes. Algo que no sucede en El Corán, en los aspectos de la Fe, pero sí en cuanto a los que conciernen a las conductas sociales, y la legislación que está en manos de los Diwan quienes son los encargados de conocer las sagradas escrituras y su aplicación en la vida cotidiana en cuanto a aspectos legales que se encuentren perfectamente resueltos de acuerdo al Corán. En este sentido en el mundo musulmán así como no hay una Iglesia que haga de intermediario entre Dios – Alá – y sus súbditos, no existe un espíritu seglar que interrumpa la necesidad de utilizar el Corán. Siempre se debe usar.

Esto no sucede en la Iglesia Católica, que mantiene en pie a la Iglesia y a sus miembros a rajatabla hasta el punto, por ejemplo, que el Papa Benedicto XVI ha dado a conocer su primer encíclica: “Deus caritas est”, por medio de la cual explica el significado del amor, acercándose a relacionar el amor que viene de “eros” con el “ágape”. El primero, el erótico, el amor carnal y el segundo del banquete, de la amistad o el amor benevolente. A través del primero el hombre y la mujer a través del matrimonio lo ennoblecen y ascienden al segundo, que los hace superarse espiritualmente para entender el amor que pregona Dios y la Iglesia por su intermedio.

En tanto entre los judíos han aparecido recientes cuestionamientos muy profundos. Es más, últimamente ha aparecido un serio argumento de parte del arqueólogo Israel Finkelstein – Director del Instituto de Arqueología de la Universidad de Tel Aviv -, quien asegura que el éxodo no existió, a la vez que asegura que el Pentateuco no existió desde cuando se dice comúnmente que existió, ni que haya sido producto de alguna “revelación”, sino de las mentes de los constructores políticos de una génesis del pueblo judío realizada 1500 años después de lo que dichos textos afirman.

Aún así, para los judíos, ante esta posible demostración de la inexistencia histórica de los hechos relatados en la Torá, no les preocupa en tanto y en cuanto no modifica en nada el significado que abarca el texto religioso que les da sentido e identidad.

Las escrituras épicas y religiosas contienen entonces una clara proyectación ideológica que fue provocada para reunir bajo esos textos a una masa humana dispersa y proclive a ser independiente. La autodeterminación es el primer pecado para la Iglesia Católica. 20 siglos de su inútil prédica lo han demostrado con sangre en los numerosos casos en que dictaminaron que era necesario, y bajo la cárcel de barrotes de cristal de la conciencia para agigantar la represión a límites que no son sostenibles por sus propios mentores, como lo demuestran los casos cotidianos de abusos de los sacerdotes con sus discípulos o sus acólitos.

Los textos épicos por su parte han dado lugar a lecturas de manuales para párvulos que tienen la exquisita tarea de domesticar y hacer creer por verdaderos algunos acontecimientos que en realidad nunca sucedieron.

En estos días se puede comprobar que la realidad es una percepción fabulada y borrosa por medio de la cual el proceso tardío del capitalismo ultra liberal insiste en mantener bajo su dominio imperial al conjunto de personas que con distintos rasgos fisonómicos, raciales, culturales, religiosos, persistimos en el planeta tierra en tratar de obtener una libertad imposible de conseguir aún en el aislamiento o en la más estricta de las soledades.

¿Cuántas mentiras son necesarias para obtener una verdad? ¿Es necesario o prudente pretender la verdad? ¿Tiene sentido buscar hasta el cansancio la autodeterminación? ¿Será acaso como dicen los moralistas una tarea abstrusa y/o antirrevolucionaria? ¿Soy una bruja?

© Gustavo Ceballos. Abril 2005

sábado, 16 de octubre de 2010



Obra Casa Terruño Inversiones S. A. en Potrerillo de Larreta Country Club Alta Gracia.
Esta casa fue proyectada por mí, en el año 2002. Se inició a construir en 2003 y se completó con todos sus detalles en 2005. Actualmente la Sociedad ha comprado el lote aledaño en el cual bajo mi proyecto de año 2009 se está terminando obras para un Quincho con dependencias de cocina, asadores, hornos, sanitarios y depósito. Se intervino el parque por medio de terrazas contenidas por muros curvos que forman un link, como si fuera otro más de la cancha de golf. La casa cuenta con 500 metros de superficie, con dormitorios en suite, amplio estar, coina y comedor, estudio, cava y dependencias de servicios. Mientras que las dependencias en el lote contiguo, son de 160 metros cuadrados. Ya agregaré nuevas imágenes.

EASY RIDER 1971

Acerca de la película Easy Rider

(Título local: Busco mi destino) (Traducción literaria “cómodos motociclistas”), cuyo guión pertenece a Peter Fonda, Dennis Hopper y Terry Southern. Director Dennis Hopper. Producida en el año 1969 (La vi en Córdoba en 1971)[1]

Actores Peter Fonda, Dennis Hopper, Jack Nicholson, Karen Black.

Escena que sucede después de haber salido pacíficamente de un sitio para comer donde hablaban mal de ellos. Se ubican en las afueras de Nueva Orleans para dormir en el campo bajo la protección de las estrellas.

Se produce el siguiente diálogo entre Jack Nicholson y Dennis Hopper;

-JN: Antes, antes este era un país agradable. No se que es lo que habrá pasado.

-DH: mmm... es que todo el mundo tiene miedo. No podemos entrar en un hotel de segunda y menos en un motel de segunda. Bueno, o sí; creen que les vamos a degollar. Tienen miedo.

-JN: no les dan miedo ustedes, les da miedo lo que ustedes representan para ellos

-DH: Ah, sí. Lo que representamos para ellos es que necesitamos un poco de dinero.

-JN: No, no, lo que representan para ellos es la libertad.

-DH: Y que tiene de malo la libertad; todo el mundo la quiere.

-JN: Sí, desde luego, todo el mundo quiere ser libre, sí. Pero una cosa es hablar de ello y otra muy diferente es serlo. Es muy difícil ser libre cuando te compran y te venden en el mercado. Claro que no les digas jamás que no son libres, porque entonces se dedicarán a matar y a mutilar para demostrar que lo son. Sí, sí, están todo el día dale que dale con la libertad individual, y ven a un individuo libre y se cagan de miedo.

-DH: Pues el miedo no les hace huir.

-JN: No, el miedo les hace muy peligrosos.

-DH: Tienes razón.

Después se duermen; cae de noche la pandilla del bar munidos con palos para atacarlos mientras descansan golpeándolos con alevosía hasta que le dan muerte a Jack Nicholson (en el papel de un hijo adinerado, abogado, que se les ha unido a los otros dos para escapar de su ciudad, su familia y la mediocridad de la vida pueblerina. Allí encuentra la muerte.)

Después los dos libres motociclistas siguen su camino pacíficamente hasta que un granjero les descerraja un escopetazo en el corazón a Dennis Hopper y luego a Peter Fonda para que no queden testigos de su asesinato. Los miedos de la sociedad son peligrosos contra los espíritus libres; libres realmente.

NOTA (1) Esta película tuvo gran influencia entre los jóvenes de nuestra generación. Llegó a ser reconocida como importante por aquellos que, como yo, pensábamos pluralmente; no así las mentes sectarias, de morales revolucionarias o religiosas. Como he tratado de ser un individuo libre, he despertado ese mismo temor en mucha gente, lo cual me ha hecho pasar por más de una situación de peligro o de discriminación por culpa de esos sujetos moralistas, totalitarios, discriminantes, que estaban por todas partes. Aún hoy tengo ejemplos de personas necias que sienten miedo por lo que digo o hago.

©Gustavo Ceballos oct. 2010



viernes, 1 de octubre de 2010

HISTORIAS MÍNIMAS DE LA CONSTRUCCIÓN DE LA CIUDAD DE CÓRDOBA

Historia de las medidas

La vara de Castilla y sus múltiplos y submúltiplos.

Los sistemas de medidas habían sido hasta la llegada de la modernidad y el tipo de pensamiento científico organizado como un conocimiento particularizado, por medio del uso de medidas que fuesen fácilmente aplicables por cualquier persona a la que se le encargaba la tarea de abrir un camino, o construir un edificio. No existieron hasta fines del siglo XVIII planos hechos en forma específica para la construcción en obras de Arquitectura o de Ingeniería. El procedimiento venía siendo aplicado por medio de normas escritas en las que podía existir algún bosquejo que marcaba solo líneas de intención, salvo en los casos de los artistas que estaban involucrados en las obras, que sí hacían bosquejos de las obras que servirían como elementos decorativos de los edificios.

Las medidas utilizadas se determinaban por medio de medidas referidas al cuerpo. Pie, mano abierta, brazo extendido, torso, etcétera. En nuestro caso, los españoles contaban con un sistema de medidas que usaba los dedos, la mano abierta medida desde el extremo del pulgar al extremo del meñique; esta medida se llamaba cuarta, porque coincidía en una cuarta parte con la medida conocida como “vara”, que era la medida que se establecía entre la mano colocada sobre el pecho con el brazo plegado en su codo, puesto el brazo en forma horizontal. Se tomaba un cordel entre los dedos pulgar e índice y luego se desplegaba el brazo hasta estirarlo por completo. La soga era mantenida en el punto de partida con la otra mano y se la hacía correr hasta que el brazo se estirara. Una vez hecha la operación, se marcaba la soga con un nudo donde había quedado en la mano izquierda y esa era la medida de la “brazada” o “vara”. Luego ésta medida debía coincidir con cuatro palmos y con tres largos de pie. Medidas todas aportadas por una persona de altura “normal”, típica, o estándar entre el grupo de personas seleccionadas para tomar las referencias. Luego la persona seleccionada tenía la responsabilidad de llevar sus “medidas” corpóreas en buen estado para ser las útiles para construir. En España, con la lucha de reconquista y como aún no se había establecido un sistema de gobierno unificado cuando se fue conquistando el continente americano, el representante de las medidas era un sujeto seleccionado por el jefe expedicionario según las características y normas que le habían sido instruidas con arreglo a las normas de su procedencia. Es por eso que las construcciones de la época de La Colonia, difieren siempre en algunos centímetros según el modelo humano adoptado. En nuestro país el primero que pensó en averiguar las razones por las cuales se disponía de aquél sistema fue Domingo Faustino Sarmiento, quien estableció una comisión para que estudiase el sistema imperante y la posibilidad de establecer un sistema propio. De aquellas elucubraciones surgió el sistema de “varas argentinas”, que se valió de los mismos criterios anteriores, pero se modificaron en pequeñas cantidades de acuerdo a los modelos humanos empleados, que al parecer eran un poco más altos que los hasta entonces usados.

Aunque el sistema métrico decimal, basado en un criterio científico de exploración del mundo y la geodesia, que tomó una subdivisión de la línea del Ecuador, no se implementó en nuestro país hasta unos años después del sistema de Sarmiento. Como el modelo anterior se basaba en un biotipo humano que podía fallar de acuerdo a las regiones, se tomó la decisión de asimilarse y adherir al sistema métrico decimal implantado por Francia.

SOBRE LAS MEDIDAS

Pitágoras – que probablemente durante sus viajes entró en contacto con las reflexiones matemáticas de los egipcios – es el primero en sostener que el principio de todas las cosas es el número.

Filolao (siglo V a. C.)

Fragmentos de los presocráticos, D44B4 Todas las cosas que se conocen tienen un número: sin el número no sería posible conocer o pensar en nada.

Pitágoras (Siglos VI –V a. C.) de Vida de los filósofos. De Diógenes Laercio: La virtud es armonía y también la salud y cualquier bien y la divinidad. Por consiguiente, también todas las cosas están formadas según armonía.

Teón de Esmirna (Siglos III – I a. C.) Fragmentos de los presocráticos, D 47 A 19a. Euxodo y Arquitas consideraban que las relaciones que constituyen los acordes se podían expresar en números: y pensaban que tales relaciones consisten en movimientos, y que el movimiento rápido da el sonido agudo como el que bate el aire continua y rápidamente, y que el lento da el sonido grave, como el que es menos veloz.

Teón de Esmirna (Siglos III – I a. C.) Fragmentos de los presocráticos, D18A13. Laso de Herminio, según dicen, y el pitagórico Hipasos de Metaponto se servía de la velocidad y de la lentitud de los movimientos de los que derivan los acordes...Transfirió a los vasos estas relaciones numéricas. Dispuso dos vasos, ambos del mismo tamaño y de la misma forma, dejó uno completamente vacío y llenó el otro de líquido hasta la mitad: al golpear los dos al mismo tiempo obtenía el acorde de octava. Y dejando de nuevo uno de los vasos vacío y llenando el otro sólo la cuarta parte, haciéndolos sonar obtenía el acorde de cuarta, y luego el acorde de quinta llenando la tercera parte, porque la relación de los vacíos era en la octava de dos a uno, en la quinta de tres a dos y el la cuarta de cuatro a tres.

Buanaventura de Bagnorea (Siglo XIII) Itinerarium mentis in Deum, II, 7. Todas las cosas son, por tanto, bellas y en cierto modo agradables; y no hay belleza ni deleite sin proporción, y la proporción se halla en primer lugar en los números: es necesario que todas las cosas tengan una proporción numérica y por consiguiente, “el número es el modelo principal en la mente del Creador” y el rastro principal que, en las cosas, conduce a la sabiduría. Ese rastro, siendo evidentísimo a todos y cercanísimo a Dios, nos conduce, por así decir, a Dios por medio de sus siete diferencias y nos lo da a conocer en todas las cosas corpóreas y sensibles, mientras aprendemos experimentamos deleite en esa proporción numérica y juzgamos de manera irrefutable en virtud de las leyes que la regulan.

Boecio (480-526) De música, I, 1. Nada es más propio de la naturaleza humana que abandonarse a los dulces modos y ser irritada por los modos contrarios; y esto no se refiere solo en los individuos a ciertas inclinaciones o a ciertas edades, sino que afecta a todas las tendencias; los muchachos, los jóvenes y hasta los viejos se ven afectados de forma tan natural y tan espontánea por la música que puede decirse que ninguna edad es ajena al placer del dulce canto. De ahí que se reconozca que con razón dijo Platón que el alma del mundo fue compuesta con conveniencia musical. En efecto, puesto que por lo que está convenientemente armonizado en nosotros percibimos en los sonidos lo que está armónicamente compuesto y con ello nos deleitamos, comprendemos que nosotros mismos estamos hechos a semejanza de esto. Amiga es, en efecto, la semejanza; odiosa y contraria es la disparidad.

Gustavo Ceballos (1951- ¿?) Medidas: Números divinos. Cap.6.

La ideación de las medidas es una invención humana que, en la época en que fue concebida, fue considerada tan perfecta como para hacer creer a los hombres que eran Dioses, o al menos muy cercanos a él o ellos y por lo tanto una vida compuesta en forma de acercarse a dicha perfección podría llegar a ser la virtud por medio de la cual comprobar que “Dios creo al hombre a su imagen y a su semejanza”.

Jorge Luis Borges. La Biblioteca de Babel. (Ficciones 1944) La Biblioteca es una esfera cuyo centro cabal es cualquier hexágono, cuya circunferencia es inaccesible.

Gustavo Ceballos (1951- ¿?) La arquitectura en el mundo Borges. Por medio de la descripción del edificio que alberga la Biblioteca se puede conjeturar acerca de su posible materialización: una sucesión interminable de pasillos hexagonales con centros aireados, a través de los cuales se pueden observar los distintos niveles y todos los otros espacios similares. Sólo uno de los lados del hexágono está abierto, ya que por él se comunica a través de un zaguán con otro cuerpo similar. Los cinco lados restantes del hexágono están cubiertos de anaqueles donde se encuentran los libros. En el zaguán - el pasillo -, se ubica la gran escalera helicoidal que une los niveles y dos pequeños cuartos, - cubículos -; uno para poder dormir parado y otro para "lugares comunes". En una pared del espacio intermedio, un espejo que multiplica y refleja las dualidades.

Borges, el geómetra, (Se encontraba en Reykiavik, cuando al tratar de reconocer la habitación del hotel - ya en su penumbra- se dio con una gruesa columna que con gran esfuerzo pudo abrazar hasta unir sus manos. Contó luego, que durante un instante sintió el goce de estar en presencia de algo casi arquetípico, y que recordó con felicidad el momento en que le fueron reveladas las formas puras de la geometría euclidiana: el cilindro, el cubo, la esfera, la pirámide, conceptos universales, inmortales.) Sabía que una esfera sólo puede macizarse por medio de hexágonos. Esta entidad geométrica es la única que sola puede armar una trama compacta de espacio bidimensional, condición a la que se le agrega la característica de poder curvarse sin perder compacidad hasta formar una esfera. Característica que no le cabe más que al triángulo equilátero - que es una sexta parte del hexágono - y al hexágono. Aunque puede macizarse el espacio con la combinación de más de una entidad geométrica, como el octógono y el cuadrado, el cuadrado y el triángulo, la única que lo puede hacer sola estructuralmente, formando una esfera perfecta, es el hexágono. Como buen estudioso y sintiéndose uno más de los arduos alumnos de Pitágoras, Borges proyectó el edificio tomando como base a una trama hexagonal, donde el espacio que denomina zaguán - único nombre “razonable” para un paso intermedio entre dos espacios -, es, por deducción también hexagonal, ya que sólo así se podría macizar la circunferencia. En él se adaptan la escalera helicoidal y en el centro remanente los cubículos enfrentados y el espejo que refleja por transparencias y por multiplicidad a los espacios de los otros niveles infinitos.

Estructuralmente la esfera se puede construir por medio de la superposición de tramas hexagonales, las que se van cerrando hacia un centro, y en ese proceso, muchos de los niveles deben, forzosamente, acabar en un punto sin salida, mientras otros continúan hacia un centro, otro. Esta visión estructural coincide absolutamente con la idea del laberinto, donde cabe lo especular, así como la imposibilidad de llegar al centro, o abarcar la circunferencia de la esfera, porque así lo dicen las leyes de la geometría.

Para intentar explicar la Arquitectura del mundo Borges, habrá que dilucidar los criterios sustentados. Por una parte están los correspondientes al campo proyectual - la idea -, por otra los relativos a su factibilidad constructiva, su forma, su credibilidad. Sabemos de su conocimiento y respeto por las leyes de la geometría. En igual medida que los tenía por las identidades, las preexistencias, lo memorable.

Esto sugiere el equilibrio entre los basamentos teóricos para la ejecución de los volúmenes, las cosas, - como un edificio, una casa, un puente, una taza, que se basan en leyes que son pura ficción (Abstracción) -, con los materiales empleados. De esa manera el resultado tendrá continuidad; podrá relacionarse; será legible como parte y conjunto.

Así y solo así será verídico: “La línea consta de un número infinito de puntos; el plano, de un número infinito de líneas; el volumen de un número infinito de planos; el hiper volúmen, de un número infinito de volúmenes....No, decididamente no es éste more geométrico, el mejor modo de iniciar mi relato. Afirmar que es verídico es ahora una convención de todo relato fantástico; el mío, sin embargo, es verídico”. (El libro de arena)

“...podríamos inferir que todas las formas tienen su virtud en sí mismas y no en un “contenido” conjetural. Esto concordaría con la tesis de Benedetto Croce; ya Pater, en 1877, afirmó que todas las artes aspiran a la condición de la música, que no es otra cosa que forma. La música, los estados de felicidad, la mitología, las caras trabajadas por el tiempo, ciertos crepúsculos y ciertos lugares, quieren decirnos algo, o algo dijeron que no hubiéramos debido perder, o están por decir algo; esta inminencia de una revelación que no se produce, es, quizás, el hecho estético”. La muralla y los chinos.

Un centímetro, una Vara, unas palabras

Entre las quintas y séptimas décadas del siglo pasado, las medidas sufrieron un abrupto cambio en nuestro país. Algo que aparece como fútil o vano, enciende una serie de pensamientos acerca de diversas trascendencias que trae aparejada dicho cambio.

El mundo de las medidas corporales

Desde que el hombre necesitó comunicarse, lo hizo por razones de intercambio. Sea comercial, sexual, emotivo. El lenguaje surgió por la necesidad del intercambio. Emisor y receptor son partes indispensables del intercambio. No existe posibilidad de semiótica sin éste intercambio. No existe posibilidad de Comunicación sin él. Tan es así que hasta se ha llegado a aseverar (Por los “especialistas”), que la comunicación es la cultura. Que el discurso (Según Michel Foucault) es un sinnúmero de prácticas que revelan la cultura del momento; o sea, su Historia.

Mano, brazo, paso, pie, fueron tenidos en cuenta desde un principio como elementos generadores de medidas. Desde el principio de las agrimensuras esto fue así.

En el siglo XVII, cuando la ciudad de Córdoba fue fundada - como un simple campamento - , que después por acción de algunos hombres se convirtió en aldea y luego en ciudad irreemplazable para la geopolítica del Virreinato, las medidas eran tomadas por cordel y vara.

Dicha medida se basaba en la distancia que existe entre el brazo extendido y el pecho de un regular. Por ello las Varas de Cataluña variaban de las de Castilla o las de Aragón. La diferencia, por supuesto era infinitesimal. Sin embargo existía una grande divergencia.

El uso de las medidas para determinar una legación, una Orden Real para la ocupación de un sitio, se definían en base a brazadas enfrente a un río. En Varas tomadas en base al criterio del fundador y su origen. Por ejemplo, en la Ciudad de Córdoba, los primeros en ser beneficiados por legación estaban ubicados a la vera del Río de San Juan. La forma de medir dichas tierras expresadas en Varas era posicionarse en “cabezadas” sobre el río: esto significaba ubicarse en situación perpendicular al río; aún en sus curvas. Con esta forma la concesión de tierras devengaron numerosos problemas posteriores y juicios que demandaron en siglos posteriores la necesaria dedicación para deslindar los límites de las propiedades. Sin embargo, las medidas usadas fueron las Varas, los pies y los palmos hacia una escala inferior y cuadra y legua hacia arriba.

En la Ciudad de Córdoba, por su fundador y su origen en Castilla, se utilizó la Vara de Burgos:

SISTEMA DE VARAS DE BURGOS (sistema usado por Lorenzo Suárez de Figueroa, sucesor de Jerónimo Luis de Cabrera)

1 Pie geométrico= 0,278635 mts.

1 Vara 0,835905 mts. - 3 Pies

1 quadra 125,385750 mts. - 450 varas

1 legua 5.015,430000 mts. - 40 quadras

El procedimiento para determinar estas medidas estaba perfectamente establecido. Se tomaban a varios sujetos de un tipo físico considerado el más habitual entre los comarcanos. Se les pedía que tomasen un cordel previamente anudado en un extremo, que colocaban entre los dedos índice y mayor, hacían pasar el cordel por la mano izquierda que estaba ubicada a la altura del pecho, por sobre el corazón. Se extendía el brazo derecho donde estaba el extremo del cordel hasta que el brazo quedara perfectamente extendido, mientras el cordel se deslizaba por la mano izquierda. Cuando se llegaba al final se marcaba el cordel en su saliente en la mano izquierda. Esa medida se verificaba con el largo del pie del sujeto que debía entrar tres veces en dicha medida. De ser así, era considerada como una proporción ajustada. Se hacía la misma verificación con los otros sujetos hasta encontrar una media entre todos ellos. Dicha medida se tomaba como la Vara de la comarca, su submúltiplo el pie, los palmos, dedos, etcétera. Se había comprobado que el método tenía una posibilidad de error muy pequeña, por lo que si el sujeto era de medidas “regulares” , era considerado el modelo para mantener el sistema de medidas de la comarca. Cada tanto se verificaba de nuevo esto para mantener los sistemas de medidas y de pesas para el comercio y las delimitaciones de propiedades.

En la fundación de Córdoba, las quadras tuvieron 440 pies, por decisión de Lorenzo Suárez de Figueroa.

En diversas mediciones efectuadas en edificios construidos en la época, se reflejan dichas medidas y se puede observar un estricto control de dicha métrica en todas las cosas producidas, así como en los espacios arquitectónicos ejecutados.

Cuando se confirmó la causa republicana, se desvarió entre los que pretendían seguir el lineamiento Francés y los preceptos de la Revolución Francesa. Entre una de tantas disposiciones instituyó, - de acuerdo a su Academia de Ciencias -, el sistema métrico decimal, que fue aprobado en el tercer Directorio. 1796.

Sin embargo, la situación en nuestro país revelaba una discrepancia política que poco tenía que resolver sobre temas “nimios”. Recién en 1866 se aprueba la creación de una medida “nacional”: La Vara Argentina: 0,8666 metros.

Con posterioridad y con escasos años de separación se estableció el uso del sistema métrico decimal como el sistema nacional de medidas en 1880. Es por eso que quedaron testimonios de la Vara Argentina en algunos emprendimientos inmobiliarios - los primeros de la Argentina - en san Telmo, donde los terrenos respetan dichas medidas.

En la Ciudad de Córdoba no se ha comprobado fehacientemente la utilización de la Vara Argentina. Por el contrario, la Vara Castellana fue extendida en la estructura edilicia de la urbe y de sus edificios. Así lo demuestran las calles y el damero de la fundación, así como las iglesias y conventos de la ciudad que responden a los siglos XVII, XVIII y XIX en cuanto le toco al Virreinato hasta 1810.

Los edificios respondían a un criterio renacentista en lo básico y a una resolución formal que se ha acordado en llamar barroco. Las medidas utilizadas fueron las que provenían de lo anterior. Aún cuando no se estaba en el centro del universo renacentista, sin embargo, se ejecutaron obras como la Iglesia de la Compañía de Jesús, la Catedral, el Salón De Profundis de San Francisco.

En este último caso es importante observar que las medidas tenían una importancia fundamental en el proyecto. Ancho y altura hasta el can similares. Teniendo en cuenta el pie de apoyo de la viga solera. Se estableció entonces un espacio de 25 pies de ancho por igual tenor de alto. Esto respondía a un espacio libre de 8 varas más un pie de incidencia para las vigas soleras de la estructura de techo, que estaba dispuesta para ser de 25 pies de base y 6 de alto. Todas las medidas se pueden comprobar y están en todas las partes del edificio: muros, ventanas, solados. Lo que se corrobora con los distintos claustros del Convento de San Francisco.

Lo mismo ocurre con El Cabildo y con la ciudad en general, hasta que se producen los primeros emprendimientos inmobiliarios de los años 1869/70. Pueblos General Paz y San Vicente.

Se puede observar que según el periodo de definición de la ciencia de acuerdo a los principios morales de la iglesia romana, los números podían reflejar a la belleza del ser divino, solo si eran tenidos en cuenta por su paridad, su equilibrio o el puro designio de la buena forma, que no era otra cosa que la forma investida por el dogma católico. La ciencia fue siempre el enemigo principal de la fe, porque a través de ella se podía descubrir las reglas de orden del universo, que para la Iglesia solo debían ser de disposición divina. Es por eso que los libros que fueron rescatados en España, tanto en alguna biblioteca judía, como en la de algún moro, así como una grandiosa que fue capturada de un barco árabe que comerciaba el contrabando en la zona costera del mediterráneo, fue secretamente dispuesta primero en Sevilla y después pasada a Bolonia en Italia, donde se la comenzó a estudiar. Entre aquellos libros se encontraron los de Abn – sina y de Abn – Roc, que hablaban de matemáticas astronomía y sobre el gran filósofo griego Aristóteles, el que había sido leído por los árabes por medio de la traducción de sus obras por Plotino, y con numerosas glosas de éste, por lo que la postura aristotélica estaba teñida de Platonismo. Después de su primer rechazo, fue adoptada por Santo Tomás para fijar los puntos más sólidos de la Teología cristiana en su debido momento.

© Arquitecto Gustavo Ceballos

Multicultura: LA SUPERVIVENCIA DE LA IDENTIDAD

Releyendo a Luis Vélez.

A pesar de los distintos procesos de aculturación a que ha sido sometido el espacio que habitamos, este sigue manifestando una identidad subyacente. A pesar del ejercicio constante sobre nuestro territorio de una práctica de dominación de relatos homogeneizadores, existe un fondo de permanencia, un sustrato arqueológico cultural que sobrevive.

Los periodos en que tozudamente se divide a la Historia, se corresponden a modos discursivos que tienen como forma de proceder un sistema que tiende a ser hegemónico para lograr superar al anterior sistema.

Estos procesos homogeneizadores se basan en el dominio de todos los espacios en que se desenvuelven las instituciones. Por una parte inciden sobre el espacio de localización de las mismas, o sea, sobre todo lo atinente a su materialidad. Por otra modifican su espacio de integración que es el conjunto de hábitos y prácticas por medio de las cuales las instituciones interactúan.

La institución domus, por ejemplo, está cobijada bajo un techo, sea este un árbol, una quincha, un cañizo, una ramada, un artesonado, una losa. Según el tiempo en el que se ubique a la institución, la disposición interna del ambiente o de los ambientes ha variado de acuerdo a las crisis que se han suscitado por la transición – abrupta o no- de un modo de producción a otro; de una práctica discursiva a otra; de una cultura mediante el dominio sobre otra.

Dato 1.- En las Crónicas del Perú, Cieza de León – fraile de la Orden de Asís -, relata las travesías por las selvas del Ecuador, de Venezuela y del Perú y de los horrores cometidos por los conquistadores de América. En capítulos menos testimoniales, más descriptivos, cuenta acerca de las formas de vida de los aborígenes, sus actividades y hábitos. Allí describe la forma de construir los techos de las casas de los aborígenes del Perú. Por medio de su relato y de estudios posteriores se desprende que la cubierta de techos de cañizo (Cañas atadas con tientos o mimbre según las zonas), colocado sobre una estructura simple de madera (palos) y cubierto con barro y paja, fue lo único que los conquistadores adoptaron como propio e incorporaron a su formación constructiva, porque a todo lo demás lo fueron extinguiendo, en la medida de sus posibilidades, a medida que lo conquistaban.

Dato 2.- En la historia sin documentar se dice que Alejo Godoy fue el primer gaucho: en el transcurso del año 1586 este soldado español a las órdenes de Garay, irrumpió en la plaza Mayor y al grito de “Muera Felipe Segundo”, espoleó su brioso corcel y con una guitarra en bandolera galopó hacia la pampa hasta desaparecer en el horizonte.

En algún lugar se mezcló con “la indiada” y al cobijo de alguna tapera de caña y barro se unió a un mundo nuevo, marginado de su cultura, partícipe del desarraigo, dio origen por su descendencia al mestizo, al criollo, al gaucho.

Dato 3.- Establecidos los campamentos de avanzadas de las distintas corrientes colonizadoras – sitios que luego, en muchos casos se convirtieron en ciudades como Córdoba -, se elegía al responsable para dominar a los aborígenes, quien debía trasladarlos a un lugar distinto y a mezclaros con otras naciones, para obligarlos al desarraigo y a su desnaturalización. Juan de Mitre fue uno de ellos en nuestro territorio, quien formó así, por órdenes del Rey, el pueblito de La Toma, adonde se acomodaron a Comechingones, Sanavirones, Quilmas, Guaycurúes, traídos de lejanas tierras. Para alojarlos les obligaron a construir ranchadas. Seleccionaron a los más dóciles y a estos los entregaron en encomienda a las familias de la ciudad y a cada Convento. En estos últimos se estableció un lugar especial para ellos: la Ranchería. Lugar que estaba construido con la técnica del tapial, con horcones, palos, cañizo y barro.

El estar en el mundo: Globalización/Multicultura

Un cauce de agua puede ser cruzado de distintas formas. Presentado el problema se podrá decidir una estrategia para sortear el escollo o acompañar el curso hasta encontrar un lugar apropiado para atravesarlo. En el primero de los casos, se enfrentará el cauce como un problema a solucionar, se buscará el punto más favorable para que la comunicación que se pretende sea directa y sobre dicha línea imaginaria se construirá un puente. En el otro caso, se reconocerán las riberas y se esperará hasta encontrar el sitio más favorable para vadear el curso de agua.

Las propuestas disímiles manifiestan formas de pensamiento dispares: en un caso se reconoce al problema río como un accidente geográfico, porque el que mira y observa lo hace suponiendo un plano horizontal de expansión, un nivel de desplazamiento favorable donde todo aquello que corte, interrumpa o dificulte el sentido del tránsito será un accidente. Esta forma de ver el mundo concebido como una sucesión de accidentes, supone un estar en el mundo en un sentido catastrófico.

En el otro caso, el sujeto reconoce un elemento de la naturaleza que tiene una forma y unas características particulares, entre las cuales se encuentran puntos de paso, posibilidades de navegación, cruces en el sentido de la corriente. Esta forma de observación supone un estar integrado a la trama de relaciones que es el mundo.

Las posiciones contrapuestas se han manifestado y lo siguen haciendo aún hoy cuando se coincide en que nos encontramos inmersos en un proceso de Globalización, que tiende a homogeneizar – dominar, expandir, inmovilizar -. Sin embargo, observamos que para el criollo, el gaucho, la domus sigue estando en el rancho. El horcón es un bien de familia que se pasa de una generación a otra porque es la herencia identificatoria de la estirpe. Fundado el rancho sobre restos de muros “indios”, se apoya la estructura en sus horcones para cerrar con adobe a la habitación y para dar sustento a la galería.

Para el aborigen, como para el criollo, el cauce de agua es su medio de vida. De él obtiene recursos para su subsistencia, línea de recorridos, abastecimiento para sí y para sus animales. El criollo trae una memoria genética de respeto y de reconocimiento de los cursos de agua. Construye cerca de ella pero no tan cerca como para no invadir territorio ajeno. No se muda de su lugar aunque le construyan al lado una vivienda de erradicación.

En la ciudad, mientras tanto, los marginados de esta cultura que propone la Globalización siguen reuniéndose cerca de un curso de agua; sea éste un río, un arroyo, una cañada, un canal o un pico de agua público. Construyen una domus entre paredes de chapa o de cartón, repitiendo una memoria de ancestros humildes soberanos aunque en la versión ingrata de la ranchería colonial.

© Gustavo Ceballos

Fue escrito en abril de 1999.